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La Coctelera

El rincón de Anita Bokeron

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16 Diciembre 2010

Mudanza.

He decidido mudarme. La Coctelera comenzó fuerte, pero hace tiempo que pierde fuelle. No actualiza y muchas cosas no funcionan como deberían. No culpo a nadie, ojo. Administrar un sitio así no debe de ser fácil, especialmente si tienes una vida más allá de píxeles y códigos. Los usuarios no solemos ser muy amables con estas cosas. Yo, en realidad, paso. Siempre he sido partidaria de cambiar de sitio en el momento en que me aburriera, me cansara o me apeteciera, sin más, sin quejas ni insultos.

La Coctelera tiene muchos usuarios, así que saldré por una puerta pequeñita y nadie se dará cuenta. Aquí dejo todo lo que escribí desde que comencé hace más de cuatro años. Este espacio es como todos, hecho con una plantilla que comparto con miles de usuarios. He escrito en él millones de palabras, con más o menos acierto, como lo han hecho y hacen los demás. Pero para cada cual su obra es su pequeña criatura, así que guardo un gran cariño por él. No lo borraré: aquí seguirá mientras La Coctelera funcione. Continuaré consultándolo por si alguien comenta, pero no publicaré en él más artículos.

Es hora de volar con alas nuevas, no sé si más alto o más bajo, pero la cuestión es volar.

Next stop: Frutos secos y cascanueces

Tags: gajitos

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8 Diciembre 2010

¿Y qué fue de los controladores aéreos de Reagan?

La liaron parda. Los controladores aéreos españoles lo volvieron a hacer: joderle los vuelos a todo el personal. Y, con ello, joder ilusiones, dinero, tiempo, negocios o vacaciones.

La gente debería saber parar. Personas que desempeñan una labor tan delicada deberían ser responsables y consecuentes, y no arrogantes y soberbias como han demostrado ser. Esa gente no pestañea si se trata de mandarnos a todos al carajo, anteponiendo unos intereses personales egoístas y abusivos a las necesidades de toda una nación. Una ausencia del 90% de los controladores aéreos de todo el territorio nacional en el turno de las cinco de la tarde del pasado viernes provocó un caos sin precedentes en el país. Lo hicieron a traición, buscando el máximo daño y encubriendo una huelga a base de extrañas bajas médicas repentinas o alegando haber alcanzado el cupo máximo de horas anuales. Respecto a esto, me gustaría que alguno tuviera que ser operado de urgencia y que el cirujano le dijese: "Mira chato, yo te operaría, de verdad, pero es que ya he trabajado todo lo que tenía que trabajar este año y, oye, he decidido que necesito un descanso ahora mismo... Ya sé que ya estás listo para quirófano, en pelotillas bajo tu batita verde y medio sedado en la camilla, pero mira a ver si te aguantas un poco ese tumor o si convences al carnicero de la esquina para que te raje porque yo ahora estoy muy estresado, papito".

El gobierno, reaccionando rápidamente y con contundencia (menos mal), comenzó militarizando las torres de control y acabó declarando el estado de alarma ante la negativa de los controladores a acudir a sus puestos o a realizar su trabajo. La situación se ha normalizado desde entonces, pero la nación entera exige que los controladores paguen por su irresponsable osadía. Se ha hablado de suspensiones de empleo y sueldo, de cárcel, de despidos, de asumir indemnizaciones...

El sábado salió una controladora aérea por la tele, con voz trémula y quebrada, diciendo que estaban todos muy mal anímicamente y que les habían obligado a "separar" aviones en ese estado, que fíjate lo que había hecho el gobierno. A ver, monina, qué te pasa, ¿que en invierno hace frío y que con esa melancolía que producen los días grises es una lata trabajar? ¿O será que te da rabia que los obreros se vayan el puente a Mallorca y tú disfrutaras tus vacaciones el mes pasado -jopetas-, aunque te fueras tres semanas a las Seychelles? ¿O quizá será que no sabes si con esta crisis podrás llegar a fin de mes con tus escasos 300 mil euros anuales? Venga, desahógate y cuéntales a los parados tus frustraciones, a los que han estado ahorrando todo el año para darse un pequeño homenaje este puente y al final han tenido que dormir el fin de semana en el aeropuerto, a los que soportan sus turnos rotativos en una fábrica por mil euros al mes, a los que pasan la Navidad transportando mercancía por Europa en un camión, a los que friegan suelos y escaleras cobrando al mes lo que te pagan a ti en una hora, a los que la hipoteca y los plazos no les permiten ni regalar a sus hijos una peonza para Reyes.

Y digo yo, si estáis tan mal, ¿por qué no abandonáis ese empleo y, yo qué sé, buscáis el eterno relax en un templo budista perdido en el Tibet? Porque claro, el dinero no es lo más importante, ¿no? Que lo de cobrar un pastón es lo de menos, por supuesto, lo más importante de todo esto es que estáis muy estresaditos en el trabajo.

Son un colectivo sumamente privilegiado, y eso facilita que crean que sus derechos están por encima de los de los demás y que sus deberes están por debajo.

Debe de ser que están hechos de otro material, y que hay familias -de esas de sangre común- que están condenadas a subsistir con una pensión infame, pero el extraño elixir que circula por las venas de un controlador aéreo le exige un ritmo de vida no inferior a los 20 mil euros mensuales.

En 1981, el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, se vio en una situación similar: el 3 de agosto, unos 13.000 controladores aéreos abandonaron su puesto de trabajo tras meses de infructuosas negociaciones con la FAA (Federal Aviation Administration) y dejaron miles de aviones en tierra.

Desde la Casa Blanca no se pestañeó: Ronald Reagan dio un ultimátum de 48 horas para que los controladores regresaran a sus puestos. En caso negativo, serían inmediatamente despedidos como consecuencia de la huelga, declarada ilegal. Si alguien piensa que no hay nadie tan loco o tan gilipollas de no reincorporse al trabajo en esas condiciones, se equivoca: sólo lo hicieron unos 1.600 controladores, es decir: casi un 90% de los controladores aéreos estadounidenses que secundaron la huelga -y casi un 70% del total- mandó a la mierda su empleo. Reagan aún hizo algo más: estableció un veto de por vida para que nunca fueran recontratados por la FAA. Un dato curioso: los controladores aéreos que se mantuvieron en sus puestos junto a los que se reincorporaron, fueron capaces de reanudar el 80% del tráfico aéreo regular.

¿Y qué pasó con los vetados? Cuentan que en los noventa el presidente Bill Clinton suprimió el veto, pero sólo fueron reincorporados menos de mil de aquellos controladores. De los más de 10 mil restantes parece que no hay información.

¿Y qué pasará con los controladores españoles? Aún no se sabe bien qué ocurrirá con los controladores insurrectos, pero desde el Ministerio de Fomento hablan de que esto tendrá consecuencias. Y eso esperamos todos.

Tags: reflexiones

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4 Septiembre 2010

Cosas que pasan.

Por ejemplo: después de pensar que estaba todo perdido y que no cabían más remiendos, resulta que sí, aún quedaba tela por coser y, además, como las estrellas de mar cuando pierden un brazo, rápidamente el tejido se ha regenerado. Las relaciones evolucionan, no son siempre igual. Hay que aprender de los errores, encajar el tiempo y salvar las diferencias. Nadie es perfecto, por mucho que al principio todo sea idílico. Después, cuando bajas de las nubes, tienes que reubicar a tu pareja en un mundo real, y no en ese imaginario de los comienzos. Puede llegar a ser una transición difícil y traducirse en una crisis, especialmente cuando los caracteres son muy similares y todos los elementos comunes que al comienzo eran puentes luego se hacen muros. Intentar que sean de nuevo puentes casi siempre es una tarea complicada que requiere esfuerzo por ambas partes. A medida que pasa el tiempo, las personas se alejan un poco más de la supuesta perfección inicial, pero eso ya no es tan importante como la primera apertura de ojos. Ésa es la esencial, es como la cocción del barro: después de cocido, es mucho más resistente.

Así que, para terminar la faena, he optado por dar un giro de 180 grados en mi vida. He mandado al garete el doctorado (en realidad ha sido mutuo, así que no me pesa) y he decidido hacer una pequeña locura de esas que, si no lo decides en un momento, nunca se hacen: me voy cinco o seis meses a vivir con mi novio al extranjero, concretamente a Países Bajos.

La decisión no ha sido algo precipitado, aunque lo publique ahora. Hace unos meses que la tomé, visto que encauzamos muy bien la relación (afortunadamente, ambos somos bastante reflexivos), y la idea sigue su curso. El día nueve de este mes partimos hacia una pequeña ciudad neerlandesa: Leeuwarden, capital de la provincia de Frisia.

No sé qué me deparará este viaje. En principio busco una experiencia nueva, vivir fuera de mi -hasta ahora- reducido entorno español y aprender de ello. Practicar inglés, trabajar quizá (si la situación lo permite), conocer personas distintas en un lugar diferente, probar la convivencia en pareja... Muchas cosas. Cosas importantes. Ahora que estoy rompiendo mis esquemas tengo la sensación de que va a ser una experiencia enriquecedora.

Espero éxito. Y espero tener tiempo -e Internet, claro- para contar aquí cómo me va todo por allí. Después de una temporada un tanto muda (aunque últimamente menos muda), creo que por fin va a reactivarse mi pequeño rincón.

Tags: gajitos

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26 Agosto 2010

Sobre abrir los ojos y la apostasía.

Como a la inmensa mayoría de los españoles, mis padres me bautizaron en la fe católica cuando era un bebé. Nadie me preguntó y nadie esperó a que tuviera edad suficiente como para reflexionar sobre la fe y aceptar o rehusar su profesión. El catolicismo se me impuso y a nadie parece importarle que se trata de una violación de un derecho humano fundamental: la libertad.

No puedes votar a tus representantes políticos hasta que no alcanzas la mayoría de edad, no puedes fumar, consumir bebidas alcohólicas o entrar en discotecas hasta que no alcanzas la mayoría de edad y ni hablar de comprar o alquilar cine pornográfico o de entrar en Sex-Shops, entre otras cosas que tampoco puedes hacer hasta que no alcanzas la mayoría de edad... El motivo de existir una mayoría de edad, tal y como lo indican en la página enlazada, reside en "la necesidad de que la persona haya adquirido una madurez intelectual y física suficiente como para tener una voluntad válida para obrar algunos actos que antes no podía por sus carencias nombradas anteriormente".

¿Y por qué decidir tu fe no es un acto que requiera dicha madurez intelectual? ¿Por qué no deberíamos esperar a adquirir la mayoría de edad para elegir o no elegir una fe? ¿Por qué alguien puede decidir por ti tus creencias y bautizarte en una fe sin tu permiso? ¿Por qué toleramos esa aberración de bautizar bebés, seres indefensos con nula capacidad de obra y decisión? Y no sólo eso, ¿por qué permitimos que a los niños, mentes inmaduras y manipulables, se les instruya en una fe y se les haga partícipes de actos religiosos? La religión no es conocimiento ni sabiduría, es adoctrinamiento e instrucción, ¿por qué se acepta semejante lavado de cerebro desde la infancia?

Pues bien, mientras esto siga así, la única alternativa cuando el ser humano abre los ojos es apostatar. ¿Y por qué apostatar? Cuando uno/a se da cuenta de que la religión ni se sostiene ni fundamenta y de que todo es una invención humana -lo mismo que nuestra mente fue capaz de inventar la escritura, la ropa, la máquina de vapor, la dinamita o el coche, también fue capaz de inventar personajes a quienes dimos el virtual poder de las deidades- para atemorizar al pueblo con pecados, castigos e infiernos, y para controlarlo y manipularlo al antojo de unos cuantos uniformados que han sabido ver el negocio, entonces sólo quedan ganas de no querer tener ninguna clase de relación -por diminuta que esta sea- con dicho invento.

Lo mismo que unos dicen: "yo soy objetor de conciencia y no quiero tocar armas, inventos destructivos del hombre", yo digo: "yo soy objetora de conciencia y no quiero pertenecer a ninguna religión, inventos destructivos del hombre".

La apostasía es aplicable a cualquier religión, aunque en nuestro entorno (hablo de España) lo más habitual es la renuncia de la fe católica. Y eso incluye eliminar cualquier dato nuestro contenido en los archivos eclesiásticos. Si no lo hacemos, aunque nuestra fe no exista, seguiremos figurando como creyentes y miembros de la Igesia (y ésta seguirá recibiendo dinero y acumulando poder por ello).

A pesar de su maldad -cruel y sanguinaria en otros tiempos no tan lejanos y aun ahora, con su pasivo actuar, siempre esperando a ver cuál es el caballo ganador para apostar por él y hacer algo (siempre en su beneficio, por supuesto) o no hacer nada según el momento y el lugar- y de su evidente engaño, la comunidad eclesiástica católica sigue gozando de un gran peso político y de una gran influencia en la sociedad. A pesar de sus numerosísimos, prolongados y truculentos escándalos de pederastia -acto infame, vil y desviado donde los haya-, no se ha despojado a la Iglesia católica de su poder. Prácticamente las cosas siguen igual que si no se hubiera destapado nada.

Los miembros organizados de la Iglesia católica y todo su insultante lujo me dan asco. Predican todo aquello que jamás han cumplido ni cumplirán. Hablan de pecado y de cosas prohibidas que luego ellos cometen amparados por el silencio y la protección de sus fieles gobiernos. Sus opiniones obsoletas y sus continuas intromisiones en la Ciencia contribuyen a frenar el natural y vital avance del verdadero conocimiento humano. Su máximo representante aboga por erradicar el hambre vestido con seda bordada en oro y con adornos de oro y piedras preciosas, y lo hace desde el balcón central de un gigantesco templo, la basílica de San Pedro en el Vaticano, ostentación de riqueza inaceptable, burla que ridiculiza la humildad y la caridad de las que tanto alardea su institución.

Apostatar puede ser una tarea complicada porque la Iglesia Católica, desde su sectario interés por mantener el mayor número de fieles -aunque sólo sean eso, números-, suele rechazar las apostasías. Muchas personas no saben que pueden hacerlo, pero las diócesis tienen la obligación de borrar los datos de todo aquel que legalmente lo solicite. Cuando se decide apostatar, la siguiente cuestión es cómo. Para que el proceso sea correcto, existen algunas páginas como Apostasía (que es española) o Apostasía Colectiva (enfocada hacia Sudamérica), en las que te informan detalladamente de los pasos a seguir y de qué hacer para conseguir el propósito si nuestra solicitud es rechazada en primera instancia.

La hegemonía de las religiones debe acabar. Ninguna religión supone un conocimiento válido, todas necesitan adoctrinar e inculcar sus preceptos porque no tienen sustento real ni lógico. Permitir que esto continúe sucediendo, en estos tiempos y en los tiempos futuros, es condenarnos al retraso perpetuo.

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14 Agosto 2010

Sobre el coltán y los hipócritas.

República Democrática del Congo posee el 80% de las reservas mundiales de coltán (acrónimo surgido de columbita y tantalita, minerales frecuentemente asociados en la naturaleza), mena de tántalo: elemento clave de los condensadores electrolíticos. Desde 1998, hasta nueve países africanos han participado en una guerra con entre 4 y 6 millones (dato variable según fuentes) de muertos y otros tantos refugiados: la Segunda Guerra del Congo, la Gran Guerra de África o Guerra del Coltán. Torturas, violaciones masivas y limpiezas étnicas fueron prácticas habituales durante el conflicto. El hambre y las enfermedades (la mayoría curables, pero mortales sin los medios adecuados) contribuyeron especialmente a la cifra de víctimas.

Tras su fin teórico en 2003, persisten la violencia y la violación -grave y continua- de los Derechos Humanos como consecuencia de los enfrentamientos nacionales e internacionales por el control de los yacimientos congoleños de coltán. Explotación laboral y semiesclavitud, destrucción del ecosistema natural, encuentros armados, expolio y tráfico de coltán... La escandalosa historia de los diamantes de sangre -que tanto impactó a la opinión pública a raíz de la película "Blood diamond", de Edward Zwick- se repite con el coltán en el silencio (mientras alguien no haga una película sobre ello, por supuesto).

Todo para que en el Primer Mundo podamos disfrutar libremente de teléfonos móviles, videoconsolas, ordenadores portátiles, televisores de plasma, cámaras fotográficas digitales, PDAs, GPSs, lectores de MP3 o MP4... Luego me viene el típico hippy-guarrillo de ciudad con su móvil, su portátil, su camarita y su Ipod Nano (porque una cosa no quita a la otra y es un tío moderno y puesto en las últimas tecnologías) y me dice que cómo puedo ser tan poco solidaria de comprar en centros comerciales y grandes superficies y que él es un anticapitalista guay y un tipo concienciado porque se viste de mercadillo y de tenderetes.

Hace tiempo un usuario de La Coctelera me quitó de sus amistades y dejó de comentarme y de visitar mi blog porque le dije que era hipócrita criticar con tanta fiereza el sistema capitalista y la sociedad de consumo, pues todos pertenecemos a la tupida red de la globalización y todos formamos parte de este asunto, y que rechazarlo e insultarlo es algo así como una hormiga que odia su hormiguero a la par que lo construye (vamos, una cosa absurda). Que ser un antisistema está muy bien, pero que para ser un antisistema de verdad y no un hipócrita debería dejar su ciudad e irse a vivir a la selva del Amazonas, por ejemplo (y que conste que fui mucho más diplomática en mis palabras de lo que manifiesto aquí). Simplemente lo comenté por motivos como este: algo tan común en nuestra sociedad, como es tener un teléfono móvil, contribuye a que este mundo continúe siendo un pedazo de mierda. Y ya no se trata sólo del socialmente anónimo coltán, sino de un montón de productos de todo tipo que llevamos puestos, consumimos, utilizamos o tenemos en casa y que esconden historias muy negras que la mayoría de la gente -peor aún: la mayoría de los hippies de ciudad- desconoce. Así que lo más coherente, en lugar de echar sapos y culebras por la boca, es dejarse de cinismos -"qué injusta es esta sociedad, pero yo no"- y asumir que uno está aquí chupando del bote como todos (porque está claro que un buen par de cojones o de ovarios para dejarlo todo e irse a vivir al estilo indio amazónico no está al alcance de cualquier mortal de esta parte del planeta).

Que nuestra vida está conectada al enchufe, al agua corriente y a la calefacción, y aunque no tengas coche y te muevas a pernil o en una bici 'cool' con una cestita superchachi que le compraste sin regatear a un indio quechua en una caseta de las fiestas de Villabajo; aunque no pises "El Sablazo Británico" porque sólo te mole la tienda de barrio "Manoliwear" o el rastro de los domingos; aunque separes tu basurita y uses papel reciclado para limpiarte el culo, o aunque digas que a ti un solo par de pantalones te dura 30 años, estás viviendo aquí, en este mundo privilegiado, y tienes tu casa de cemento, de aluminio, de madera, de PVC y de cerámica, y el 99% de tus cosas tiene un origen industrial. Así que no me vengas con que tú no consumes y no participas del sistema porque estás aquí, estás metido en él hasta el cuello, y el mero hecho de estar aquí -por muchas chuminadas que hagas para justificar tu ataque verbal contra él y por mucho que creas que el hacerlas te da derecho a atacarlo- lo alimenta y te hace igualmente responsable.

He dicho.

Tags: reflexiones

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12 Junio 2010

Una frase para pensar hoy... (LXII)

"Toda la gloria llega al atreverse a comenzar".

(Eugene F. Ware, 1841-1911; abogado y poeta estadounidense)

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12 Mayo 2010

Río de lágrimas.

Estoy desbarajustada, desmontada, desarticulada, desmenuzada, desbaratada, deshecha, deshilachada. Sólo quiero llorar. Cuando volvía hacia casa llovía: el cielo también quería llorar. Me he acordado de una canción y me he sentido como un animal abandonado. Me he sentado en un banco debajo de mi paraguas y he acompañado al cielo en su llanto.

La tela se va rompiendo. Cuando es nueva no se rompe aunque tires de ella. Pero cuando ya no es tan nueva, cuando ya la has lavado alguna vez, los tirones que antes no hacían nada ahora la van desgarrando. Al principio sólo oyes las fibras ceder. Sabes que la tela se ha dañado, pero no lo ves y sigues usándola. Conforme tiras más veces de ella oyes más fibras que ceden, aunque la tela parece fuerte y no le das importancia. Hasta que un día uno de los tirones produce un desgarro. Ahora sí, ahora el daño ya es visible. Al principio te preocupas, le tienes mucho cariño. Luego te las ingenias para dismular el desgarro: un remiendo por aquí, un remiendo por allá. Hay que intentar no desgarrarla más. Pero no puedes evitarlo, sigues tirando de ella. A veces, no sabes por qué, acabas tirando tanto que otra vez la desgarras. Quieres conservarla, no quieres que se rompa del todo, así que la zurces de nuevo y sigues usándola. Pero no dejas de tirar. Así que no dejan de salir desgarrones por todas partes. Ahora se rompen también los remiendos. Pensabas que la habías cosido fuerte, pero hasta ese hilo nuevo ha cedido. Ya es muy tarde, la tela se ha roto completamente. Ya no puedes hacer nada con ella. Tenía tantos zurcidos y tantos parches que ya no queda nada de la tela original. Ya deja de tener sentido seguir tapando desgarros: la tela es vieja, está totalmente rota y ya no sirve para nada.

Cuando lo conocí era perfecto. Su sonrisa, sus ojos cariñosamente tristones, su ternura, sus caricias, su alegría, su fuerza, su entusiasmo, siempre cerca de mí, siempre dándome calor, protegiéndome de todo, siendo mi luz y mi cayado. Después descubrí que no era perfecto. Que a veces también se enfadaba y que era un poco tozudo. Pero no me importaba: yo también lo soy. Seguía siendo el de siempre. Aunque a veces se pusiera serio, alzara la voz y dijera cuatro cosas... Bueno, nadie es un ángel, todos nos enfadamos. Yo también me pongo seria, alzo la voz y digo cosas. Pero después eran demasiadas veces, demasiadas discusiones, demasiado alzar la voz, demasiadas cosas dichas. Llega un momento en que ya no sabes si tiene sentido enfadarse una o que él se enfadade. Ya no es "normal" enfadarse, ya es la ira por la ira. Y él ya no es la persona positiva y enérgica que conocí. Ya no lo da todo por mí. Ya no confía en mí. Ya no cree en mí. Ahora ya es como los demás. Como cualquiera. Y yo también he cambiado. Yo también soy una persona gris, en un mundo totalmente gris. El desierto ha vencido al pequeño oasis que habíamos construido juntos. Y, paradójicamente, ahora soy un río. Un río de lágrimas.

Tags: en negro, gajitos

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2 Mayo 2010

Sobre el blog.

Me saca de mis casillas -y por ello, salvo excepciones, no lo hago nunca- escribir que mis artículos son mi opinión. Sinceramente, es una perogrullada, se sobreentiende, pues un blog es un espacio de opinión, por definición.

El hecho de que no escriba en mis textos continuamente expresiones del tipo: desde mi punto de vista, creo, me parece, pienso, considero, a mi entender, opino, sostengo, a mi juicio, y afines, no quiere decir que lo escrito sea una verdad absoluta, ni mucho menos. Quiere decir que es mi espacio y en él manifiesto lo que me sale de ahí abajo.

Se comprende -o debería comprenderse, vaya- que siendo el blog un lugar personal, cada cual va a defender en él sus ideas (que son juicios, prejuicios, pensamientos, reflexiones, etc., que nacen libremente de cada cerebro). Todo el mundo lo hace y prácticamente nadie escribe expresiones de opinión en sus artículos porque es un auténtico coñazo tener que recordar a cada instante que, efectivamente, lo que uno escribe es -¡oh, sorpresa!- su opinión. Digamos que son prescindibles.

En resumidas cuentas, y por si a alguna estrecha mente le cuesta asimilar tan difícil concepto, un blog es el equivalente virtual de la clásica columna de opinión de un periódico, pero sin periódico. Nadie escribe verdades absolutas, por mucho que el artículo no vaya introducido o concluido por típicas expresiones de opinión. En las columnas de opinión nadie inicia o finaliza sus textos expresando que se trata de su opinión, pues es evidente.

No creía necesario recordar esta cuestión, pero me he encontrado, por una situación personal, en la tesitura de tener que hacerlo. Y, dicho esto, seguiré con lo mío.

Tags: reflexiones

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Sobre mí

Anica. 28 años. Maña de nacimiento. Mentalidad de ciudadana del mundo. A veces me rompo y me disgrego como un pedazo de arcilla al sol. O vuelo como un cuervo. A veces lloro mucho -rara vez-. O soy fuerte como un animal de carga. A veces digo verdades como puños. O me callo y sigo mi camino. A veces soy directa como una flecha. O me escabullo como un zorro a su madriguera. _____________________________________ ___________________________________________________________________
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